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Innovación y estrategias eficaces para el control de malas hierbas y enfermedades en cereal

El control eficaz de malas hierbas y enfermedades es uno de los factores que más influyen en la rentabilidad del cultivo de cereal. La presión de especies cada vez más competitivas, la aparición de resistencias y la necesidad de optimizar el potencial productivo del cultivo obligan a los agricultores a adoptar estrategias agronómicas cada vez más integradas. En este contexto, la combinación de innovación científica, herramientas eficaces y asesoramiento técnico resulta clave para mantener la sanidad del cultivo desde las primeras fases hasta la cosecha.

Innovación científica al servicio de la agricultura

FMC Agricultural Solutions es una compañía global especializada en el desarrollo de soluciones para la mejora y protección de los cultivos mediante investigación científica y tecnología avanzada. Con más de 140 años de historia —cuyos orígenes se remontan a 1883— la compañía mantiene un firme compromiso con la innovación para dar respuesta a los retos actuales de la agricultura.

Su estrategia se apoya en tres pilares fundamentales: el desarrollo de productos fitosanitarios innovadores, la incorporación de tecnologías que optimizan la aplicación de los tratamientos y el asesoramiento técnico especializado adaptado a las condiciones agronómicas de cada zona.

La investigación es una de las principales señas de identidad de la compañía. En 2024 FMC reinvirtió 255 millones de dólares en I+D, lo que representa aproximadamente el 6 % de su facturación global. Cada año se analizan cerca de 60.000 compuestos con el objetivo de identificar nuevas soluciones capaces de mejorar la protección de los cultivos. Paralelamente, la empresa impulsa el desarrollo de formulaciones avanzadas, productos biológicos y tecnologías de agricultura de precisión que favorecen sistemas de producción más eficientes y sostenibles.

Control temprano de malas hierbas: la base del manejo del cereal

La implantación del cultivo es uno de los momentos más sensibles del cereal. Durante las primeras fases de desarrollo, la competencia por agua, luz y nutrientes puede afectar de forma significativa al rendimiento final. Por ello, el control temprano de las malas hierbas resulta determinante.

Las estrategias herbicidas más eficaces combinan tratamientos en preemergencia y postemergencia, permitiendo mantener el cultivo limpio durante los momentos críticos de implantación.

Dentro de las soluciones de preemergencia destaca Beflex, herbicida formulado a base de beflubutamida al 50 % (500 g/L), una materia activa exclusiva de FMC perteneciente a la familia de las fenoxibutanamidas.

La beflubutamida actúa inhibiendo la enzima PSD, implicada en la biosíntesis de carotenoides, un proceso esencial para proteger la clorofila frente a la fotooxidación. Como consecuencia, las malas hierbas tratadas presentan un característico blanqueamiento seguido de clorosis en los tejidos jóvenes, deteniéndose su desarrollo hasta provocar finalmente su control.

Este herbicida sistémico es absorbido principalmente por vía radicular, aunque también puede penetrar por vía foliar y caulinar en estadios tempranos. Este modo de absorción proporciona una acción persistente que permite controlar las malas hierbas desde su germinación.

Su aplicación se recomienda en preemergencia del cultivo o en postemergencia temprana —hasta el estadio de dos o tres hojas— siempre que las malas hierbas se encuentren sin emerger o en fases muy iniciales. El producto presenta una elevada selectividad en trigo, cebada, centeno y triticale, y muestra una alta eficacia frente a numerosas dicotiledóneas, entre ellas amapola —incluso en poblaciones resistentes a inhibidores de ALS—, verónica, jaramago u ortiga muerta.

Una de sus características diferenciales es su capacidad para sinergizar con otros herbicidas, potenciando la eficacia de las mezclas. De este modo puede integrarse en estrategias junto a materias activas como prosulfocarb (Mulan) o clortolurón (Erturon), ampliando el espectro de control frente a gramíneas como vallico, cola de zorra o poa.

Beflex® destaca por su elevada eficacia frente a amapola, incluso en poblaciones resistentes a ALS.

Amplio control de dicotiledóneas en postemergencia

Para el control de malas hierbas de hoja ancha en postemergencia, FMC dispone de una amplia gama de herbicidas pertenecientes a la familia de las sulfonilureas. Entre ellos destaca Tripali, que combina metsulfurón-metil, tribenurón-metil y florasulam, proporcionando un amplio espectro de control frente a más de 60 especies de malas hierbas dicotiledóneas.

Tripali® controla eficazmente especies problemáticas como Galium aparine (amor del hortelano), Matricaria chamomilla (magarza), Cirsium arvense (cardo) o Polygonum aviculare (ciennudos), ofreciendo resultados homogéneos y fiables en distintas condiciones de cultivo.

Su uso destaca además por la flexibilidad de aplicación, ya que puede emplearse en trigo, cebada, avena, centeno y triticale desde el estadio de dos hojas hasta hoja bandera desplegada, con dosis comprendidas entre 35 y 50 g/ha en función de la presión de malas hierbas. Gracias a su elevada selectividad, facilidad de uso y compatibilidad en mezclas, Tripali® se convierte en una herramienta robusta para optimizar el control de malas hierbas y mejorar el potencial productivo del cereal.

Tripali® ofrece control de más de 60 malas hierbas de hoja ancha en cereales.

Protección frente a enfermedades para maximizar el rendimiento

Además del control de malas hierbas, la sanidad del cultivo frente a enfermedades resulta determinante para asegurar el rendimiento final del cereal. En este ámbito, FMC ofrece Sicaris, fungicida formulado con fluxapiroxad (30 g/L) y piraclostrobin (200 g/L), dos materias activas con modos de acción diferentes y complementarios.

Esta combinación proporciona un excelente control frente a las principales enfermedades en trigo y triticale, con elevada persistencia y buena resistencia al lavado por lluvia. Además, Sicaris® aporta el conocido efecto fisiológico de reverdecimiento o greening, que mejora la actividad fotosintética del cultivo y contribuye a maximizar su potencial productivo.

Aplicado a dosis de entre 0,5 y 1,0 L/ha, en función del estadio del cultivo y de la presión de enfermedad, este fungicida permite mantener la sanidad del cereal durante los momentos críticos del ciclo.

La protección frente a enfermedades permite maximizar el potencial productivo del cereal. En la parte de debajo de la imagen trigo infectado de Septoria y en la de arriba trigo sano tratado con Sícaris®

Un enfoque integrado para una agricultura más eficiente

La gestión del cereal exige hoy estrategias cada vez más integradas que combinen innovación, conocimiento técnico y herramientas eficaces. La combinación de soluciones herbicidas y fungicidas, junto con buenas prácticas agronómicas, permite mantener el cultivo limpio y sano, optimizando así el potencial productivo de cada campaña.

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